Vivimos lanzando bumerangs invisibles al universo sin darnos cuenta.
Cada pensamiento repetido, cada emoción alimentada, cada palabra cargada de juicio…
vuelve a nosotros, no como castigo, sino como coherencia.
El Transurfing lo expresa con claridad radical: en lo que quiera que te enfoques, tendrás más de ello.
No importa si es algo que amas o algo que odias. Lo que importa es la intensidad de tu atención.
Porque el universo no entiende negaciones. Solo entiende foco.
Decir “no quiero problemas” es, en esencia, pensar en “problemas”. Y donde pones tu energía… crece la realidad.
Así, quien pasa sus días analizando lo que falla, lo que duele, lo que decepciona, está tejiendo una red de experiencia hecha de fracturas. Y el campo de la realidad, neutral y
obediente, no puede hacer otra cosa que reflejarla.Pero hay una salida: cambiar el hilo con el que tejes.
Hoy puedes decidir filtrar lo negativo no por ceguera, sino por elección consciente.
No se trata de ignorar el sufrimiento, sino de no permitir que colonice tu espacio interno.
Tu mente no es un archivo de errores ajenos.
Es un santuario donde se gestan mundos nuevos.
Cuando eliges buscar positividad —en lo pequeño, en lo sutil, en lo cotidiano—
no estás siendo ingenuo.
Estás ejerciendo tu soberanía creadora.
Declara, con firmeza amorosa: “Mi vida va mejorando cada día.”
No como una esperanza, sino como una intención activa.
Porque cada vez que lo haces, llamas a una línea de realidad donde ya estás en movimiento hacia lo mejor.
Y si practicas esto regularmente,
te asombrarás de cómo tu mundo comienza a transformarse.
No por magia,
sino porque dejaste de sembrar sombra…
y empezaste a regar luz.
Recuerda:
el bumerang que lanzas hoy
volverá mañana como tu experiencia.
Elige con sabiduría.
Elige con amor.
Elige crear.

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