La culpa es uno de los mecanismos energéticos más sutiles —y destructivos— que nos mantienen atrapados en realidades de sufrimiento, estancamiento y autoboicot. Según el Transurfing, la culpa no es una emoción natural: es un programa instalado por péndulos sociales, familiares o religiosos para controlar tu atención… y tu energía.
El secreto energético que pocos conocen es este: la culpa crea una fuga constante en tu campo energético. Cada vez que te dices “no merezco”, “fue mi culpa”, o “debería haber hecho más”, estás:
- Generando importancia excesiva sobre el pasado,
- Alimentando una variante de castigo,
- Y, sobre todo, drenando tu energía vital, que es la base de tu poder de manifestación.
En el Espacio de las Variantes, existen líneas de tiempo donde ya estás libre, en paz y en plenitud. Pero mientras te aferras a la culpa, tu conciencia se mantiene anclada a una realidad donde el merecimiento está condicionado.
